Chemsex en la comunidad LGTB

Chemsex en la comunidad LGTb: no es “vicio”, es vacío por un sistema “vicioso” 


El chemsex plantea un desafío importante dentro de la comunidad LGTB. Las estadísticas resaltan una realidad preocupante: los adultos LGTB tienen más del doble de probabilidades que sus contrapartes heterosexuales de participar en el uso de drogas, y tienen casi el doble de probabilidades de luchar con trastornos por uso de sustancias.


La discriminación y el estigma social juegan un papel importante en el abuso de sustancias entre la comunidad LGTB. A pesar de los progresos realizados en los últimos años, la discriminación persiste, lo que genera sentimientos de exclusión y marginación. Estas experiencias pueden generar desconexión del mundo y de uno mismo, angustia, vergüenza, infravaloración, y sobre todo un profundo vacío desde una temprana edad.

Experiencias internas extremadamente dolorosas que la persona intenta evitar sentir, buscando soluciones a lo largo de su desarrollo vital. El chemsex es justo eso, la solución que encuentran para regularse ante ese vacío y desconexión, para adormecer ese dolor emocional. Llenando ese vacío a través de conectar con emociones tan intensas como profundo es el vacío, cuanto más profundo sea el vacío más intensidad de sensaciones necesitará para no sentirlo.

La palabra vicioso se utiliza para etiquetar a personas cuya conducta se sale de la norma en el área general del “placer”, y sobre todo en el plano sexual. Pero ¿de dónde viene la palabra vicioso? del sufijo -oso (abundancia) y la palabra vicio que viene del latín “vitium” (defecto); por lo tanto ¿es una persona que practica chemsex una persona llena de defectos? La respuesta es evidentemente no.

¿Por qué se usa? Sería muy extenso explicarlo, pero quedémonos con la idea de que es mucho más fácil indicar que es la persona la que tiene “los defectos” y no el sistema del que forma parte. Pero creo lo más adecuado sería indicar que el sistema social es un sistema “ vicioso” (lleno de defectos).


Abordar el chemsex dentro de la comunidad LGTB requiere un enfoque multifactorial. Implica promover la aceptación y la inclusión, desarrollar sistemas de apoyo adaptados y crear conciencia sobre los efectos perjudiciales de la discriminación y el estigma social, entendiendo la importancia de la homofobia y de la homofobia internalizada. Un enfoque terapéutico que tenga como objetivo entender la importancia del trauma temprano, la reconexión, descubrimiento y “alimentación” del “self”; entender la adicción como un síntoma regulador contra el vacío; como la “única” solución que ha encontrado la persona para regularse, el lugar donde encuentra sensaciones de “calma” y conexión, en muchos casos sentidas por primera vez, es fundamental para el trabajo con chemsex.


La adicción es una manera de expresar el dolor interno, un intento de evitar ponerse en contacto con el vacío subyacente, una solución en un mundo que a ojos de la persona no tiene solución. No es un vicio, ni la persona puede etiquetarse como viciosa; la clave está en el vacío interno, pero que tiene su origen en un sistema lleno de defectos, que alimenta el vacío del adulto, un vacío cuya semilla se plantó en la infancia pero que si conseguimos hacer una sociedad más inclusiva, diversa, cariñosa y compasiva esas semillas no germinarán nunca.

Desde Psicolgtb intentamos crear un espacio de trabajo para navegar en ese vacío, entendiendo que habrá naufragios, recaídas, pero que serán oportunidades para crecer, también días en los que saldrá el sol con fuerza, y que todo lo que suceda en ese viaje será un aprendizaje, pero siempre desde el apoyo incondicional para que esas semillas no germinen.

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