“Lo siento me corrí”, es una de las frases típicas con las que se disculpa un hombre que sufre de eyaculación precoz. La eyaculación precoz es el problema sexual más frecuente junto a la disfunción eréctil en los hombres gays.

Cuando un paciente en consulta se queja de eyaculación precoz básicamente se refiere a que eyacula antes de lo que le gustaría o antes de lo que le gustaría a su pareja si la tiene. El hombre se siente angustiado, frustrado y decepcionado acerca de su sexualidad, hecho que puede llevarle a evitar tener relaciones sexuales. Algunas de las frases que escucho en consulta son: “vengo porque si no lo soluciono estaré solo toda mi vida”, “las parejas que he tenido me han dejado por este problema “me da vergüenza tener un encuentro sexual”; lo que habla de la angustia que sufren.

Los pacientes vienen a consulta con creencias erróneas sobre el origen de su problema:

 “Debo tener algún problema físico”. La realidad es  que las causas orgánicas explican solamente 1% de los casos, el resto están explicados por razones “psicológicas”.

“Me excito demasiado, mi pene es hipersensible”. La realidad es que la eyaculación precoz no es debido a un exceso de excitación.

Entonces, ¿Cuál es la causa de la eyaculación precoz?

1) Los hábitos aprendidos de masturbación. Desde pequeños se nos dice que la masturbación está mal por lo que aprendemos a hacerlo ocultándonos y lo más rápido posible durante 2 o 3 minutos para que no nos pillen; con esto el cuerpo aprende a masturbarse de forma rápida no reparando en las sensaciones pre-orgásmicas (sensaciones que te avisan que estás a punto de eyacular). Aquí empezamos a ver el origen del problema pero también la solución.

2) La ansiedad en la actividad sexual en la actualidad. La ansiedad que se produce ante la anticipación del problema ante algo que ya ha ocurrido. El sexo se convierte en una prueba en una competición contra uno mismo. Eso provoca que se esté más pendiente a como se hacen las cosas, a calcular todo; pensar  “me va  a pasar otra vez” “como me corra este chico me va a dejar” “que vergüenza que va a pensar de mí” aumenta el nerviosismo y la ansiedad, como vemos no es un exceso de excitación sino de nerviosismo.

Junto a los dos puntos anteriores hay un factor importante a tener en cuenta que mantiene el problema: la falta de comunicación en la pareja. Si tienes este problema háblalo con tú pareja, en las relaciones de pareja no existen problemas individuales a nivel sexual, su participación será vital en la intervención. Si crees que tu pareja lo tiene háblalo con tacto, la mayor ansiedad por parte de las personas que sufren este problema tiene origen en la presión que reciben por parte de sus parejas, incidiendo sobre su insatisfacción sexual.

   Una vez que conocemos qué es la eyaculación precoz y el origen del problema, te preguntarás, ¿se puede hacer algo para solucionarlo?

Una persona decide venir a terapia ya sea solo o con la pareja (en muchos casos se viene por insatisfacción de la pareja) como último recurso después de haber intentado una serie de métodos poco exitosos: cremas retardantes, preservativos más gruesos, imágenes mentales desagradables que tienen como objetivo la disminución de la excitación, masturbarse justo antes de tener la relación sexual o hay quienes llegan a optar por la circuncisión para tener menor sensibilidad. Todo lo intentado no tiene el resultado esperado, pero tengo una buena noticia existen ejercicios especialmente diseñados para terminar con este problema  que voy a pasar a explicar en las próximas líneas y que han demostrado su eficacia en el 95% de los casos.

El tratamiento  tiene como objetivo percibir de forma clara las sensaciones previas al orgasmo, a través de realizar una serie de técnicas masturbatorias nada complicadas. Esto debe hacerse en condiciones de tranquilidad, primero solos y después con la pareja si se tiene.

Vamos a ver cómo realizarlos en detalle:

Etapa 1 (en solitario masturbación). Crea un contexto relajado, en tu cama, tumbado desnudo completamente, desconecta móvil para no ser interrumpido, cierra los ojos y comienza a masturbarte, céntrate en las sensaciones  que vas teniendo, continua masturbándote, cuando  vayas notando que estás cerca de eyacular, detente. Espera un minuto, relájate deja que el deseo de eyacular se calme, masajea el resto de tu cuerpo, no pierdas la “clave erótica” una vez que han desaparecido las ganas de eyacular vuelve a masturbarte; hazlo de la misma forma en un período de 3 ocasiones, a la cuarta date permiso para eyacular. Intenta hacerlo por lo menos 3 veces a la semana, hasta que estés más familiarizado con tus sensaciones pre orgásmicas. Superada esta primera etapa pasa a la segunda, no tengas prisa por pasar de una etapa a otra.

  Etapa 2 (con la pareja masturbación).  Se repite el mismo ejercicio pero esta vez será tu pareja quien te masturbe, explícale que se tiene que detener cuando tú se lo digas, habrá una señal que los dos conoceréis y él debe detenerse inmediatamente. Debe seguir la misma rutina que en solitario, hacerlo 3 veces y a la cuarta masturbar hasta eyacular. Una vez superada esta etapa pasamos a la tercera.

 Etapa 3 (con la pareja  penetración). La postura debe ser “el eyaculador precoz” tumbado boca arriba y la pareja sentada encima, el pene permanece quieto en el interior y es la persona que está encima la que hace los movimientos, el que está tumbado solo se centra en las sensaciones. Se repite lo mismo que en las etapas anteriores, cuando se tengan las sensaciones pre orgásmicas se para con la señal que hayan decidido y se reanudan los movimientos cuando los deseos de eyacular hayan desaparecido, en esas pausas es importantes continuar con los juegos del resto del cuerpo para no perder “la clave erótica”, no es una cuestión de perder la excitación general. Las siguientes fases consisten en variar posturas, el ritmo, y que sea “el eyaculador precoz” el que haga los movimientos. El objetivo es que se aprenda a distinguir las sensaciones pre orgásmicas con facilidad que sí son posibles de controlar, y no la fase de “expulsión” que es un reflejo, y una vez comenzado no se puede parar.

Una vez superadas estas etapas podemos comenzar a tener relaciones sexuales sin realizar este tipo de ejercicios pero sería bueno que al menos una o dos veces al mes se siguiera practicando. Tómate estos ejercicios como lo que es el sexo un juego en el que el objetivo principal es disfrutar, divertirse y dejarse llevar. Además de ayudaros a solucionar este problema os servirán para tener un contacto íntimo con vosotros mismos conoceros más y contactar de una forma más íntima con vuestra pareja.

 Terminar indicando que este artículo no pretende sustituir la labor de un terapeuta sexual te aconsejo visites un especialista si tienes este problema, pero que al mismo tiempo espero te haya servido para darte cuenta que si tienes este problema tiene solución.

Dr. Antonio Ortega López.

Psicólogo, terapeuta sexual y de pareja especializado en la comunidad LGTB

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