INTRODUCCIÓN

Cuando se habla de violencia en una relación íntima de pareja se asume que se trata de un hombre y una mujer no dejando posibilidad para que el maltrato que aparece en una pareja formada por dos hombres pueda ser “visto”, tenido en cuenta o simplemente exista.

A pesar de la gran cantidad de estudios sobre abuso en parejas heterosexuales muy pocos existen sobre el abuso en parejas homosexuales con la excepción de Estados Unidos siendo inexistentes en países europeos como España. Todos los estudios realizados hasta la fecha tienen un punto en común, la violencia aparece con la misma frecuencia o incluso con mayor frecuencia que en parejas heterosexuales, confirmando que los patrones y formas, son similares, experimentando abuso sexual, físico y/o psicológico en largos periodos de tiempo. Pero además, sufren un tipo de abuso específico, el outing forzado (exposición de la orientación sexual de la pareja sin el consentimiento de ésta en contextos en los cuales se asume que puede tener consecuencias negativas).

Teniendo en cuenta todo lo anterior se marca como objetivo estudiar este fenómeno en  la población homosexual en España ya que no existe ningún estudio hasta la fecha que confirme si existe o no esta problemática en nuestro país.

 

ESTUDIO REALIZADO

Antes de comenzar la descripción de este estudio me gustaría destacar que no hubiera sido posible sin la financiación de la asociación americana OBL (online buddies) y la participación de la Universidad Complutense de Madrid.

 Cada uno de los participantes tuvieron que completar de forma online una serie de cuestionarios sobre variables sociodemográficas y el cuestionario principal en el que se evaluaba si habían sufrido abuso psicológico, físico o sexual o si lo habían ejercido en su última relación de pareja. 3172 hombres gays participaron en este estudio de los que 1475 residían en España (46%) y 1697 residían en Argentina (54%). Por lo que esta investigación se presenta como el estudio sobre abuso con el mayor número de participantes, realizado hasta la fecha en España y en Europa, de ahí la importancia de los resultados obtenidos.

RESULTADOS

Los resultados confirman lo esperado indicando una alta prevalencia de abuso en parejas homosexuales. Respecto a la victimización (ver gráfica), 70% de la muestra residente en España se consideran víctimas de agresión psicológica por parte de su pareja, un 26,78% víctimas de agresión física y un 43,2% de agresión sexual. En relación a la ejecución (ver gráfica), el 65,7% en España ha ejercido agresión psicológica sobre su pareja, 23,87% agresión física y un 38,7% ejecutores de agresión sexual.

 

RAZONES PARA LA INVISIBILIDAD

Teniendo en cuenta los resultados ¿Por qué la invisibilidad del abuso en estas parejas? ¿Por qué no se habla sobre este problema? ¿Por qué no existen apenas estudios? Muchas son las variables que influyen en esta invisibilidad, algunas de la más importante serían las siguientes:

  1. Las parejas homosexuales se ven inmersas en una sociedad heterosexista. Las parejas homosexuales viven dentro de una sociedad heterosexista donde se encuentra como prácticamente única forma de relación de pareja la formada por un hombre y una mujer. La exposición de parejas homosexuales es mínima en medios de comunicación toda influido por una homofobia sutil o no tan sutil. Con todo esto se hace muy difícil que el abuso sea un tema del que se hable ya que no se habla de las parejas homosexuales en general.

  2. Ocultación de la propia comunidad homosexual. Admitir que este problema también existe en las relaciones homosexuales sería apoyar la idea de parejas homosexuales como disfuncionales, por lo que la propia comunidad homosexual en algunos sectores no está muy de acuerdo en hablar sobre esta problemática. Estas ideas no deben chocar al lector teniendo en cuenta lo que sucedió con la pandemia de VIH cuando surgió. Fue llamado en un principio GRID (Homosexual-relate inmune deficiencia, traducido libremente al español como inmunodeficiencia asociada a la homosexualidad) antes de adquirir su nombre oficialmente en 1981, síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

  3. El silencio de la víctima: la mayor parte de las emociones en los hombres homosexuales en muchos casos son guardadas en secreto desde su infancia y de hecho aprenden a esconder sus sentimientos de miedo, dolor y enfado. Al entrar en una relación en pareja mantienen este secretismo sobre el abuso sufrido. Al haber aprendido a esconder sus sentimientos en la infancia, en la etapa adulta tienen dificultades para expresar daño, miedo, enfado, ya que expresar todas esas emociones puede significar ser abandonado. Suelen ser personas que no quieren molestar a su contexto y evitan conflictos. Junto a lo anterior se sumaría el desconocer que lo que le está pasando es maltrato, o pensar que después de todo lo que ha costado que se acepte su relación el admitir que se sufre abuso sería como aceptar el fracaso de todo el esfuerzo realizado, por citar algunas razones. Por todo ello, la primera respuesta de una víctima de abuso es mantenerlo en secreto, algo que han aprendido desde que son pequeños, llevando todo esto a aumentar la invisibilidad.

  4. No querer admitir que un hombre puede ser una víctima por muchos sectores académicos y de la sociedad en general o que las consecuencias no son tan grave: En muchos casos se considera que la posibilidad de que un hombre sea víctima de abuso, supone el fin de la idea feminista de que el rol define al maltratador y a la víctima. La mujer siempre es la víctima y el hombre el maltratador, minimizando la gravedad del maltrato en un escenario en el que el maltratado sea un hombre.

CONCLUSIONES

 El abuso en parejas homosexuales es un fenómeno frecuente, complejo y multidimensional, más de un 70% de los participantes indican que han sido víctimas de abuso psicológico por parte de su pareja en la investigación descrita. Teniendo en cuenta estos datos se sugiere tomar las siguientes medidas:

Las leyes relacionadas con abuso deberían incluir parejas homosexuales ampliando la llamada “ violencia de género”, ya que ésta en sí misma excluye a los homosexuales, los cuales se quedan desamparados y sin saber realmente que hacer en situaciones de abuso.

Los profesionales relacionados con abuso jueces, abogados, médicos, psicólogos, enfermeros, policías… deberían tener formación relacionada con este tema. Una mayor sensibilidad y formación ante las situaciones de violencia en parejas del mismo sexo es imprescindible, trabajando los posibles prejuicios y ampliando la visión del posible escenario a encontrar en una situación de abuso más allá de una mujer víctima y un hombre maltratador. Todos estos cursos de entrenamiento y formación se están ya llevando a cabo en Estados Unidos, sin embargo en España a conocimiento del autor no existe ninguno, por lo que si una víctima busca apoyo en estas instituciones la respuesta será nula o deficitaria.

Por otro lado, la intervención debería ser no solo con la víctima sino también con el maltratador, para que sea capaz de reconocer las dinámicas de abuso que inicia y para que pueda aprender a resolver conflictos sin violencia.

El papel de los medios de comunicación es muy importante posibilitando el conocimiento de las víctimas de que existe este tipo de abuso y de los pocos programas de ayuda que existan.

No podemos olvidar el papel que la propia comunidad homosexual debería tener a partir de ahora, que apoyándose en este estudio y en los futuros que aparezcan, no lo vean como una nueva forma de estigmatizar, sino como una forma de normalizar, ya que la orientación sexual no te hace invulnerable ante el abuso de tu pareja.

Destacar que la exclusión de mujeres lesbianas en esta investigación no sugiere que éste fenómeno no ocurra en este tipo de parejas, sino que solo se tuvo acceso a una muestra de hombres y no de mujeres, pero sería igual de necesario comenzar estudios de relaciones entre mujeres, así como estudios relacionados con comunidades minoritaria como son transexuales, minorías étnicas dentro de la comunidad LGTB o estudios con adolescentes homosexuales ya que en este estudio el participante tenía que tener más de 18 años, pero se sabe que este abuso comienza en edades tempranas.

Mi intención con este estudio es hacer visible un problema real como queda demostrado con los resultados obtenidos y que ahora mismo está siendo olvidado y lo que es más grave se está olvidando el sufrimiento de muchas víctimas que no saben qué hacer ni dónde acudir. Si deseas aportar tu granito de arena en esta problemática te invito a compartir el artículo que acabas de leer y dar a conocer esta problemática.

“La agresión en pareja es una lacra social que atenta contra los derechos y dignidad de las personas no importando la orientación sexual de la persona. Se espera que este trabajo sirva para empezar a investigar este fenómeno, porque solo en nuestro país casi 5.000.000 de personas están siendo “olvidadas”.

Para cualquier duda, comentario personal, o tener acceso a los resultados de forma más extensa, o a otros resultados no comentados como la influencia de la edad, influencia de los ataques homófobos recibidos y la influencia del heterosexismo internalizado no dudes ponerte en contacto intentaré responder lo antes posible. Gracias por tu implicación y un cordial saludo.

Dr. Antonio Ortega López.

Psicólogo, terapeuta sexual y de pareja especializado en la comunidad LGTB

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